
A las cinco de la tarde se suele tomar el te en Inglaterra, en Austria y Suiza debe ser a las seis, por aquello de que estamos en el continente. Y es que esa es la hora programada para los pestiños que acompañan a dicha bebida. El de hoy insufrible, con dos selecciones que entre las dos, han realizado un solo disparo a puerta en noventa minutos, creo que eso lo resume todo. La sombra de Zidane es alargada, y es que no sólo era el mejor jugador del mundo, además era el que daba brillo a la selección gala, que sin él, se ha convertido en un compendio de jugadores con nombre y mucho músculo, pero que juegan muy poco al futbol. Para desgracia suya además Italia ha perdido, y como Holanda parece muy superior a las dos, italianos y franceses tendrán que disputarse la segunda plaza del grupo. Mi apuesta, para los italianos.
Y a la hora de la cena el plato de gourmets, el futbol de verdad, especialmente el que ha hecho Holanda. Afortunadamente para el futbol en cada campeonato -Eurocopa, Mundial- suele aparecer una selección que intenta dignificar el futbol como arte, como algo más que un deporte de músculo. Holanda no es ni mucho menos la primera vez que ha enarbolado esa bandera, y en esta Eurocopa, parece dispuesta a volverlo a hacer. Hoy ha sido un rodillo, ha pasado por encima de Italia y ha desplegado para mi gusto el mejor futbol del campeonato hasta la fecha, muy superior a la Alemania que vimos ayer (la diferencia es que Holanda derrocha ese talento que tanto echan en falta los germanos) y también a Portugal. No hay que olvidar que mientras los lusos se enfrentaron a Turquía, los orange le han endosado un 3-0 ni más ni menos que a la actual campeona del mundo, ¡viva el futbol! Me alegro, y no porque me caigan mal los transalpinos, sino porque ya era hora de que el talento se impusiera al músculo, la fantasía al orden, el buen futbol a la racanería que suele caracterizar a los italianos (un poco menos gracias a Pirlo).
Y mañana nos toca a nosotros, ¿seremos como Holanda o nos pareceremos más bien a Francia? De momento esta noche, y como soñar no cuesta nada, me conformaré pensando que el color de nuestra camiseta se parece más al naranja de los holandeses que al azul de los franceses.



Pues ayer comenzó la Eurocopa. Para abrir boca, un insulso Suiza- República Checa. La primera parte fue realmente tediosa, en la segunda los suizos pusieron algo más de intención, que no de de futbol, pero paradojas del destino, los checos acabaron llevándose el gato al agua con un gol de Sverkos. Personalmente, hubiera preferido ver a Baros, dicen que no es ni sombra del jugador de la anterior eurocopa, pero visto lo que vimos ayer, creo que hasta la peor versión de Baros hubiera sido mejor que todo lo que hubo sobre el campo.
El plato fuerte de la jornada estaba reservado para la noche. Portugal tiene pinta de gran equipo, con un buen portero, una gran defensa, un muy buen centro del campo y buenos delanteros, quizás le falte un delantero nato, pero tiene jugadores que pueden suplir esa carestía. Todas las miradas estaban puestas sin duda en Cristiano Ronaldo, el futbolista de moda, reciente balón de oro, campeón de liga y de champions con el Manchester y por el que el Madrid parece estar dispuesto a echar el resto.
Apenas lo vimos, un par de jugadas, una falta al palo y poco más. Escaso bagaje para el que se supone mejor futbolista del momento (sobre Cristiano Ronaldo habrá tiempo para hablar largo y tendido). En la primera parte, fue Simao el que llevó todo el peligro luso por la banda izquierda, suyas fueron las mejores jugadas, aunque en el segundo tiempo acabó diluyéndose.
Sin embargo, por encima de todos, acabó emergiendo la figura de Pepe para acabar dándole a los suyos la victoria. Marcó dos goles, ambos legales aunque el árbitro anuló el primero, y con el segundo abrió la lata del fortín turco, para llevar la tranquilidad a las filas portuguesas.
Como postre, aquí os dejo una imagen de la afición portuguesa 
